Blogia
La Ballena de Jonás

EDITORIAL. Tercera edad y derechos humanos

EDITORIAL.  Tercera edad y derechos humanos

"Como te ves me vi; como me veo, te verás".

Hacia una cultura del envejecimiento, con una perspectiva de derechos humanos.

 Las estadísticas nacionales e internacionales señalan que la población mundial envejece.  Hoy en día tenemos el segmento de jóvenes más grande en la historia, pero en tan sólo un par de décadas más, esta tendencia va a revertirse y sereremos los adultos mayores de 60-65 años quienes nos convertiremos en la mayoría.  Si en el caso de los países europeos, en donde se consolidó el desarrollo económico y ahora sobreviene el envejecimiento, se están presentando problemas serios de cómo manejar la situación; los especialistas se preguntan que sucederá en las naciones no desarrolladas, como México, en donde "el destino -la vejez en este caso- nos alcanzó.

 En el artículo escrito a propósito, Ricardo Bucio, secretario técnico de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, describe de manera concreta los distintos ejes que deben ser conside-rados para este segmento creciente de seres humanos que habitan nuestro país: "las personas adultas mayores viven condiciones que requieren   -entre otras cosas- el cambio de patrones de alimentación, de cuidados y asistencia, de mecanismos de manutención, la adaptación de la infraestructura social y urbana, de la vivienda, de la tecnología, de las formas de relación social, de los servicios educativos, de los hábitos de consumo, de seguridad en todos sentidos, del transporte y de esquemas laborales. Con la edad crece la demanda de servicios de salud, de protección social y la discapacidad. Todo ello representa un reto mayúsculo y una gran responsabilidad para el Estado".

 Es claro para la gran mayoría de personas que las soluciones no se suceden en los actos.  Tenemos un Instituto y programas asistenciales que van y vienen de acuerdo al personaje y partido político que nos gobierna, y carecemos de una visión de largo plazo que comience a crear la infraestructura, y particularmente, la "cultura del envejecimiento", como se ha dado en llamarle.

 So pretexto de que si la responsabilidad del cuidado es trasladada de la familia al Estado, "se desalentaría el cuidado y se abandonaría a los dependientes a los servicios estatales", nada se hace para crear políticas públicas que a su vez "cuiden" ni a nuestros ancianos, ni a quienes se hacen cargo de ell@s, generalmente mujeres, quienes deben abandonar sus trabajos muchas veces para hacerse cargo del familiar incapacitado o que requiere de atención particular.

 De acuerdo a los propios interesados que reconocen los avances que se han dado, falta mucho por hacer.  Juan Pardomo, hombre de 78 años que trabaja actualmente como Presidente de la Red Nacional de Organizaciones de Adultos Mayores, Jubilados y Pensionados, A. C., expresó en una entrevista que debe afinarse la Ley por la cual se otorga una pensión a mayores de 70 años, tanto en el Distrito Federal como en otras Entidades, haciendo obligatorio un estudio socio-económico que impida que personas que no tienen necesidad de este recurso, no lo reciban.  Asimismo, considera muy importante que se creen mecanismos que garanticen un autofinanciamiento de estos programas, de modo tal que no sean un gasto.  Para él es muy importante desetigmatizar a los adultos mayores y dejar de considerarlos como "irracionales, necios, farmacodependientes, inactivos…" seres sin valor porque ya no producen.

 Don Juan va más allá y expresa su preocupación porque "la privatización de la seguridad social augure un futuro incierto para las futuras generaciones de adultos mayores" y cierra con la frase que hemos utilizado como título de esta editorial: continuar con la lucha que recuerde al Estado "su obligación de promover una cultura del envejecimiento, con una perspectiva de derechos humanos y de no discriminación".  Tú, amig@ lector-a, ¿qué opinas?  

 P.D. Continuaremos con el tema, dada su importancia.

0 comentarios